De Kooning

Los estudios de De Kooning

De aquellos primeros catálogos que nos llegaban en los años difíciles sentía ya una gran atracción, tanta o mayor que por las reproducciones de los mismos cuadros que casi siempre venían en blanco y negro, por las fotos de los estudios, documentos preciosos para intentar adivinar maneras de estar, de ordenar ese espacio, casi sagrado, en los que el pintor se enfrenta con la realidad del cuadro. Hoy esa curiosidad sigue viva y creo que en la gestación del expresionismo abstracto americano no fue del todo ajena la manera en que sus protagonistas ocuparon aquellos espacios de la arquitectura neoyorkina. En el primer libro-catálogo que tengo de Willem de Kooning editado en el año 1959 vienen ya unas pequeñas fotos de su estudio. Es el de la

156 WEST, 22 STREET

De Kooning de frente, de pie, entre una ventana y una puerta de apariencia frágil que debe dar a un patio interior. Junto a él una mesita baja con una planta, de tallo alto y ligeramente curvado, con unas hojas en la parte superior que en su forma y en la sombra que dibuja sobre el muro parece ya indicar lo que será, luego, un de Kooning.

12th STREET – 4th AVENUE

La foto me dá un estudio de apariencia sórdida, bajo de techo, con cuadros apoyados sin demasiado orden en las paredes, dibujos amontonados por el suelo y un cuadro, a medio trabajar, representando una de sus figuras de mujer de 1946 sobre esa más que caballete tradicional, estructura de apoyo y un de Kooning de pie, frontal, con los brazos cruzados, pisando unos papeles que parecen dibujos al carboncillo. A la izquierda, muy próxima al cuadro una ventana y bajo ella, difuminados por el contraluz, los botes y utensilios del pintor

831 BROADWAY

El estudio de Broadway ya de 1962 parece de mayores dimensiones, más diáfano y también, sobre una estructura que parece la de un gran bastidor está apoyado un cuadro el cuadro Sin título que fecho en 1963. Este es un taller más amplio, alto de techo, con luz cenital, con columnas y hornacinas de un cierto regusto "art-deco". En el suelo, sobre el parquet, diversos cartones de protección. Sobre ellos, dispersos por todo el espacio diferentes vasijas con color, disolventes, brochas y pinceles en un cierto "desorden" de trabajo rápido, inmediato. De Kooning agachado sobre un gran cuadro en blanco, apoyado sobre dos "caballetas", parece estar tensando la tela sobre el chasis. Detrás de la estructura en la que se apoya el cuadro dos ventanas, esta vez con cortinas que matizan la luz. En otra foto de este mismo estudio, sobre una mesa de dibujo en la que hay reglas, escuadras, lapiceros, cenicero y cigarrillo en su mano, De Kooning, dibuja los planos del que será su definitivo taller en East Hampton.

EAST HAMPTON

East Hampton está dentro del paisaje, en plena naturaleza rodeado de árboles. Es como una gran caja de zapatos articulada. Amplio, muy amplio, alto de techo admite dos alturas y tiene la luz regulable por mamparas móviles sobre los cristales que dan al norte. Centrada en una de las zonas de trabajo sigue esa estructura de apoyo de los cuadros que ahora ya no dispuestas sobre las paredes las obras se apoyan por sus límites creando como unos espacios entre los que la mirada puede circular. En el espacio se adivina otro orden. Aquí y también en el centro de la nave dos mesas, una rectangular y la otra redonda se distribuyen, agrupadas, cajas de colores, pinceles, brochas y disolventes. Al fondo, como en un receptáculo de descanso una mesita con flores y sentados en sendas butacas de madera Willem y Elaine de Kooning. Otra foto lo sitúa en el lugar de trabajo, de pie, con las manos cogidas tras de él, frontal al cuadro en ese momento de la toma de decisiones.

Para terminar ese recorrido por los espacios de trabajo de este de Kooning que llego primero a la fama como "pintor de pintores" voy a servirme de la famosa foto de Hans Namuth, de 1964 en la que Willem de Kooning en actitud de avanzar sobre el cuadro, vestido con zapatos, pantalón y suéter negro y con esa sobre camisa "tan de Kooning" que tanto le distingue, de rayas verticales blancas y negras, manchada de pintura, como sus manos, el pantalón y los zapatos. En la mano izquierda, un gran trapo, un tubo de color y un pincel. Su cabellera rubia está, abierta, partida por la raya, en dos.

Sirva de homenaje, en este centenario de su nacimiento, a un pintor completo, al que admiro y que según sus propias palabras estaba habituado a dibujar y a pintar simultáneamente hasta el punto de que "ya no soy capaz de distinguir entre ambos medios de creación".


Barcelona, abril 2004

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